viernes, 30 de diciembre de 2016

PR-MU 105 Ascenso al Pico del Obispo desde Inazares (Revolcadores)

Corral para ganado entre los peñascos y las rocas desprendidas.
Dos veces he subido, por ahora, a Los Obispos, en Revolcadores. La primera, hace unos tres años, desde Puerto Alto, con una ventisca importante. La siguiente fue el pasado noviembre, con un día despejado, fresco y claro: perfecto. La siguiente habrá de ser como es debido, con nieve.
Pero estamos en noviembre y hemos madrugado bastante para llegar a Inazares a buena hora. Aparcamos y comienza la caminata por pista de tierra. Este primer tramo es el más deslucido, pero pronto nos vamos introduciendo entre árboles, aunque en esta excursión nunca nos abrumará la espesura arbórea.
Estas altitudes son más proclives a espacios abiertos, y el mayor valor de esta ruta es, amén de coronar el punto más alto de la Región de Murcia, caminar permanentemente un balcón natural que ofrece unas vistas interminables de muchas decenas de kilómetros a la redonda.
Afrontando la ascensión final. Las vistas sobrecogen.
Gran parte del trazado, recién homologado por la Federación de Montañismo de la Región de Murcia, está cuidadosamente delimitado por una doble hilera de piedras. Las marcas blancas y amarillas del PR, así como los postes señalizadores, hacen imposible perder la senda.
Abandonamos por la izquierda el camino de tierra por una amplia senda que tiene alguna bajada y sale a otro camino, el cual nos va a llevar, muy cómodamente, a la base del macizo, donde nos espera la fase más exigente del día: 1'3 kilómetros que casi no dan tregua a las piernas, pero que regalan unas magníficas vistas, más amplias a cada paso.
El grupo ya está bien estirado, y entre la llegada del primero y la del último va casi media hora. Hace rato que vemos el mojón que indica el punto exacto donde está la cumbre. Los Obispos no es un pico como tal. No se requiere trepar para alcanzarlo. Es, más bien, un collado amplio, cómodo, donde se puede reposar en días tranquilos como el escogido.
De este modo, a pesar de la escasa dificultad que ofrece conquistarlo, a pesar de que la cima no presenta, por sí misma, una belleza peculiar, lo que hace obligatorio venir a ella es lo que contemplamos, con la Sagra -esa divina mole emergente y tan cercana- como reina absoluta de estos dominios.
Atmósfera mágica. Unos metros antes de culminar.
Tras el éxtasis visual, la obligada foto de familia y, cómo no, la firma que depositamos en el buzón habilitado. Éste, por cierto, contenía más de un envoltorio vacío. Sería muy de agradecer que respetásemos escrupulosamente el entorno natural. No entiendo que la gente que viene aquí arriba, a la que le supongo un afecto por la Naturaleza, tenga la desvergüenza de dejar la basura que, sin embargo, han tenido narices a subir. Es de tarjeta roja y todos debemos contribuir a erradicar este vicio, tan lesivo para el medio natural como ofensivo para el Hombre como tal, pues es muestra de nulo civismo.
La bajada se realiza por el mismo camino, y es durante la misma donde comprobamos el grado de desnivel que hemos salvado en este último tramo antes de hacer cumbre. Una vez superado, lo que resta es un cómodo paseo durante el que podemos recrearnos nuevamente con las vistas, deteniéndonos, de paso, en un antiguo corral para ganado bajo unas grandes rocas.
Queda pendiente para futuras visitas venir con más tiempo para poder disfrutar de una buena comida en Inazares, una pequeña aldea de montaña de las muchas que existen por estos parajes de Moratalla y Caravaca de la Cruz. Otra vez será.

FICHA TÉCNICA:
FECHA DE REALIZACIÓN: 13 de noviembre de 2016.
RECORRIDO: Inazares-Collado del Bancal de lo Alto-Pico de Los Obispos.
DISTANCIA TOTAL: 15 kms. (aproximadamente).
TIEMPO: 4 horas.
DESNIVEL: 634 m. (aproximadamente).
DIFICULTAD: Media (por el desnivel acumulado).
DE INTERÉS: Inazares; los tramos más agrestes de sendero; las vistas parciales que vamos obteniendo, que en la cima son de 360º; estar en la cima, el punto de mayor altitud de la Región de Murcia.
MÁS INFORMACIÓN: Ruta en Wikiloc; ruta 1 del libro "Revolcadores, el techo de Murcia". Varios autores (INTEGRAL Sociedad para el Desarrollo Rural; Natursport, 2015).
Los amigos del grupo "Desvelando el senderismo" que ascendimos a la cumbre de Los Obispos.

martes, 27 de diciembre de 2016

Peña Rubia - Cabezo de la Cruz (Zarzadilla de Totana)

Descubrimos la Peña Rubia desde el collado del mismo nombre
Hoy hemos subido a la Peña Rubia, una de las montañas visualmente más atractivas que conozco de la Región de Murcia. A 3 kilómetros escasos de Zarzadilla de Totana, en el kilómetro 32 de la carretera que va de Aledo a Bullas, estaremos a los pies de su cara Norte, una máscara que oculta una inesperada sorpresa.
Bajamos por un camino a un campo de almendros junto al Barranco de Peña Rubia para ascender al collado del mismo nombre. Desde este punto ya contemplamos la vertiente realmente interesante del lugar: la pared vertical de casi un kilómetro de ancho por hasta cerca de 100 metros de altura. Al frente también disfrutamos de un panorama excepcional, con la espectacular umbría de Sierra Espuña como protagonista, pero sin despreciar el paisaje que el extenso valle empieza a mostrarse.
El sol emerge tras Sierra Espuña
La senda es clara, cómoda, divertida, y en unos minutos estamos prácticamente tocando la pared. Es sencillamente colosal, y sus dimensiones, cada vez mayores, no hacen sino empequeñecernos. Hasta tres buitres alzan su vuelo desde el lugar donde estaban posados, muy cerca sobre nuestras cabezas.
Jugetonas chovas no dejan de revolotear en lo más alto, y si miramos al Suroeste distinguimos Lorca bajo las torres de su castillo y un buen número de sierras (Moreras, Pericay, Cabezo de la Jara, María, etc.).
El sol comienza a asomarse sobre Espuña para incidir en la Peña Rubia, que despierta hermosamente iluminada, adquiriendo ese color dorado que la caracteriza: madrugar ha merecido la pena, pues nos permite presenciar desde el mismo escenario cómo cae ese telón de luz. Siento esa sensación indescriptible de encontrarme en un lugar especial, en el que parece que soy capaz de captar mínimamente lo que la majestuosidad de la Naturaleza me comunica.
Bajo la Peña Rubia.
Caminar bajo esa pared son 15 minutos de gloria. Resulta inevitable mirar hacia arriba una y otra vez, olvidando el maravilloso paisaje que se contempla desde este balcón. Hay que hacer un par de trepadas sin dificultad, aunque se recomienda llevar buen calzado para evitar resbalones.
La ruta está convenientemente señalizada con marcas rojas siguiendo la ruta 9 del libro Sierra de Pedro Ponce. La montaña olvidada, de Juan Antonio Moya Sáez (Natursport, 2006), que tantas satisfacciones me está proporcionando últimamente.
Sobrepasada la Peña Rubia y superada la tentación de subir a su cima, continuamos la excursión siguiendo el trazado sin dificultad, entre coscojas y sobre rocoso suelo, hasta alcanzar del Morro de la Umbría y continuar hacia el último alto, el del Cabezo de la Cruz. Desde éste, el sendero comienza a descender sin contemplaciones hasta que, tras un buen rato, abocamos a una vieja pista de tierra en el Collado de las Burras, donde giramos a la derecha hasta que, ya convertido en camino asfaltado, salimos a la carretera de Aledo a Bullas, a unos 400 metros de Zarzadilla de Totana.
Sólo nos resta coger esta carretera durante algo más de 3 kilómetros para regresar al coche en el punto de inicio. No será aburrido este último tramo, pues disfrutamos, a derecha e izquierda, de las sierras y cabezos que se elevan.

FICHA TÉCNICA:
FECHA DE REALIZACIÓN: 26 de diciembre de 2016.
RECORRIDO: Carretera RM-503 Aledo-Bullas, km. 32'3-Collado Peña Rubia-Peña Rubia-Morra de la Umbría-Cabezo de la Cruz-Collado de las Burras-Carretera RM-503 Aledo-Bullas, km. 29.
DISTANCIA TOTAL: 9 kms. (aproximadamente).
TIEMPO: 2 horas y media.
DESNIVEL: 240 m. (aproximadamente).
DIFICULTAD: Baja.
DE INTERÉS: El entorno de campo y monte y la llegada por carretera al punto de inicio, tanto desde Pliego como desde Bullas; la impresionante Peña Rubia; las vistas infinitas hacia el Este, Sur y Suroeste; caminar por un lugar tan agreste, incomprensiblemente ignorado por muchos.
MÁS INFORMACIÓN: Ruta 9 del libro Sierra de Pedro Ponce. La montaña olvidada (Moya Sáez, Juan Antonio. Natursport, 2006) (puedes comprarlo aquí).
La Peña Rubia queda atrás, nos dirigimos al Morro de la Umbría.
Zarzadilla de Totana en el fondo del inmenso valle, vista desde el Cabezo de la Cruz
Preciosa imagen (foto de Quique)
Equipo excursionista: Quique, Bona, Pablo (foto de Quique).


domingo, 25 de diciembre de 2016

De Zarzadilla al Cortijo del Madroño Bajo

La cumbre de Pedro Ponce al inicio de la ruta.
Después de haber realizado un par de veces el impresionante PR-MU 102 Sendero del Cerro de la Selva desde Zarzadilla de Totana apetecía mucho volver a la pequeña población lorquina para hacer otra de las rutas propuestas por el recomendable libro Sierra de Pedro Ponce. La montaña olvidada, firmado por Juan Antonio Moya Sáez y editado por Natursport en 2006. En éste se incluyen 10 rutas a pie con epicentro en esta encantadora aldea, y pretendo realizar todas y cada una de ellas.
Hace unos días pude hacer la número 3, denominada De Zarzadilla al Cortijo del Madroño Bajo, resultando una gratísima mañana de paseo por el monte, con unas vistas infinitas que alcanzaban algunas sierras nevadas.
La ruta nace en la Plaza Juan Carlos I, y sube hasta la salida a la carretera de Avilés, compartiendo trazado con el Camino de la Cruz del Campo de Cartagena, que viene desde la ciudad portuaria, pasando por Fuente Álamo y Totana. Enseguida llegamos a los restos de una antigua caldera de esencia (en el libro viene un interesante cuadro explicativo), y subimos por el siguiente camino, que se dirige a la sierra. Son las 8:20, y la luz del sol dora los escarpes y la cumbre que se eleva ante nuestros ojos.
Primeras vistas de los páramos de Lorca.
Estamos en la parte más dura de todo el recorrido, siendo en realidad una ascensión leve y breve. En pocos minutos cruzamos un pequeño barranco y seguimos la senda, sin pérdida posible. Las vistas empiezan a ser merecedoras de esta excursión, y no hemos hecho más que empezar.
Desembocamos en el final de una pista forestal, que vamos a recorrer durante un rato. El paisaje es cada vez más infinito y grandioso. Pero si miramos a la sierra por la que caminamos, sobrecoge su umbría. Al frente tenemos la Sierra del Madroño, y vemos claramente el camino por el que regresaremos a Zarzadilla dentro de un rato, incluido el Cortijo del Madroño Bajo.
La comarca lorquina ofrece un panorama inmenso desde aquí, y al fondo, como un iceberg, emerge una mole de nieve que, creo, es la Sierra de María, ya en terreno almeriense. Con esta sensación terapéutica sigo recorriendo el camino forestal. En un cruce múltiple se agradece la señalización que se hizo para marcar las distintas rutas del libro que me ha traído aquí.
Al fondo, Revolcadores cubierto de nieve.
Hace el frío suficiente para que, a pesar de ir caminando, no me haya quitado el abrigo. De repente viramos al Norte, contemplando en la lejanía la solemne Sierra de Revolcadores, completamente nevada. Empezamos a descender por este cómodo camino. Las persistentes lluvias del fin de semana anterior han lavado la atmósfera y todo resplandece. Los barrancos siguen portando agua. Cada vez está más cerca el Madroño, a cuyos pies abocan mis pasos.
El Camino del Campo de Cartagena sigue a la derecha con destino Caravaca de la Cruz (anotado, por cierto, en mi lista de tareas pendientes). Yo cruzaré hasta los restos del Cortijo del Madroño. Una construcción que aparenta ser almacén de útiles de labor ha suplantado los casi invisibles vestigios del antiguo cortijo, hoy casi inexistente. El páramo que se abre entre este lugar y el Madroño justifica este desvío.
Cortijo del Madroño Bajo. Pedro Ponce, rey del lugar.
De vuelta al sinuoso Viejo Camino de Avilés a Zarzadilla descendemos muy cómodamente hasta llegar al deseado Cortijo del Madroño Bajo, pequeño y en buen estado, aunque abandonado. El paraje es encantador, y las vistas de la Copa Veneno (cumbre de la Sierra de Pedro Ponce) son preciosas. A las espaldas de la casa se encuentra una alberca de agua, hoy vallada, entre grandes pinos.
A esta breve parada sigue un tramo de camino entre almendros y, de nuevo, hermosas vistas de muchos kilómetros en dirección Sur-Suroeste. Estamos a punto de salir a la carretera a Avilés, donde giraremos a la izquierda para volver a Zarzadilla y finalizar esta excursión, carente de dificultad física ni técnica, y con una buena dosis de imágenes para guardar en la retina.

FICHA TÉCNICA:
FECHA DE REALIZACIÓN: 21 de diciembre de 2016.
RECORRIDO: Zarzadilla de Totana-Collado del Madroño-Cortijo del Madroño-Cortijo del Madroño Bajo-Carretera Avilés-Zarzadilla de Totana.
DISTANCIA TOTAL: 12 kms. (aproximadamente).
TIEMPO: 3 horas.
DESNIVEL: 205 m. (aproximadamente).
DIFICULTAD: Baja.
DE INTERÉS: La vieja caldera de esencia; la Cueva del Compadre y el Cerro de la Cabra Blanca; las inmensas vistas de Sur a Noroeste; el Cortijo del Madroño Bajo; Zarzadilla de Totana.
MÁS INFORMACIÓN: Ruta 3 del libro Sierra de Pedro Ponce. La montaña olvidada (Moya Sáez, Juan Antonio. Natursport, 2006) (puedes comprarlo aquí).

domingo, 18 de diciembre de 2016

Gran ruta del río Segura. Etapa 3: La Donal-Yeste

Hoy espera una etapa algo monótona de unos 20 kilómetros por carretera hasta Yeste. El paisaje apenas varía respecto al día anterior. Concha me recomienda tomar un desvío unos kilómetros antes de llegar al pueblo albaceteño para evitar unos kilómetros de asfalto.
A los pies del río Segura.
Tras despedirnos empieza la jornada. Me apetece caminar, y hoy ni siquiera me calo el abrigo. Total, para quitármelo en quince minutos, prefiero salir directamente de manga corta, que así se camina más cómodo y el andar quita el frío.
Al pasar el Camping Río Segura la carretera desciende y a la derecha baja una senda que nos sitúa en las mismas aguas ribereñas. Bajo a hacer unas fotos y disfrutar del lugar. Ciertamente, es un placer sentarse unos minutos junto al río, viendo cómo el agua discurre amablemente.
Retorno a la carretera sin novedades ni atractivos nuevos. A buen paso llego al cruce de La Graya, a la derecha tras un puente. Sobre el mismo me encuentro a Pedro el Ganadero acompañado de sus dos pequeños perros que, me cuenta, se dirige a la sierra a por sus rebaños, como todos los días. Me pregunta que adónde voy con un hato tan grande, y le explico que soy un murciano que quiere recorrer el Segura de principio a fin. La verdad es que no se sorprende demasiado, y muy amablemente me desea buen viaje y que pare a descansar cada vez que lo necesite.
Chopera regada.
Empiezan a verse choperas regadas entre la carretera y el río, alegrando mucho la vista. En breve llegaré a la curva donde abandonaré la carretera siguiendo el GR 68, que se desvía a la derecha. Tras alguna confusión con un camino que sube a una casa rural, recupero el bueno, y éste va incrementando su grado de elevación entre cultivos de secano y casas de campo, haciendo el final de esta etapa bastante fatigoso.
Entramos a Yeste por el pintoresco Barrio de San Marcos, de casas bajas y encaladas. Un paseo por el pueblo hasta llegar al punto de información turística, donde me recomiendan visitar el castillo. Hay dos alojamientos en el centro: una pensión y el Hotel Yeste. Me acerco a la pensión, pero no hay nadie después de diez minutos esperando, así que me inscribo en el hotel.
Pimientos a secar en el Barrio de San Marcos de Yeste.
Tras ducharme, lavar la ropa, comer y descansar, dedico la tarde al castillo, muy recomendable debido a los amenos audiovisuales y una interesante disposición de contenidos que hacen muy entretenida la visita. También merece la pena entrar al modesto claustro del Convento Franciscano.
Sin embargo, dejé para otra ocasión la visita a las ermitas de Santiago y la Purísima Concepción, y me quedé con las ganas de entrar a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de soberbia fachada, ya que su interior está en proceso de restauración.egar 
Toca pegar un bocado y planificar la jornada de mañana hasta Letur.

FICHA TÉCNICA:
FECHA DE REALIZACIÓN: 18 de octubre de 2016.
RECORRIDO: La Donal-Yeste.
DISTANCIA TOTAL: 20 kms. (aproximadamente).
TIEMPO: 5 horas.
DESNIVEL: ---
DIFICULTAD: Baja.
DE INTERÉS: La bajada al cauce del río al inicio de la etapa; el entorno natural que transitamos; las choperas en línea junto al río; Yeste.
MÁS INFORMACIÓN: 'Excursiones por el río Segura y sus afluentes. Primera parte'. Ortiz Martínez, Ángel; Giménez Martínez, Lázaro (Ed. Natursport, 2000); 'La gran ruta del río Segura'. Tárraga Poveda, José (Coleccionable por fascículos con La Opinión, 2007).

sábado, 17 de diciembre de 2016

De La Garapacha al Barranco del Mulo

Una de mis (muchas) deudas imperdonables como senderista murciano es con la Sierra de la Pila. Lo cierto es que mi iniciación en esto de caminar fue haciendo PR's (senderos de pequeño recorrido), y al carecer de rutas homologadas, aún no la he explorado. Para saldarla compré hace unos meses el libro "Sierra de la Pila. Excursiones a pie y en bicicleta", firmado por Héctor M. Quijada Guillamón y José Antonio Lucas Miñano para Natursport allá por 2003. La que hoy relato es la número 3 de dicha publicación, y es la segunda que hago de las 15 que propone.
La Garapacha al amanecer.
Sin embargo, y dado que no disponía del tiempo suficiente (era un día de semana y entraba a trabajar a las dos de la tarde), tuve que elegir una ruta corta que habría de servirme de toma de contacto con la zona. Así pues, escogí la denominada Rambla de Cerborosa y La Canaleta, 11 kilómetros que, desde la encantadora pedanía de La Garapacha (Fortuna), se introducía en dicha Rambla y en el Barranco del Mulo.
La cosa prometía, y las expectativas fueron cubiertas. Tras un buen madrugón llegué a La Garapacha media hora antes de amanecer, así que tuve que esperar un rato que aproveché para hacer fotos de la ermita, indiscutible centro neurálgico de la población. Pude empezar a caminar de amanecida, como a mí me gusta, de modo que bajé el empinado camino de la ermita para cruzar el camino y subir en dirección a la Sierra de la Pila. La segunda curva ofrece un buen mirador de La Garapacha. Llegamos a un grupo de casas y abandonamos el camino que a la derecha se dirige a la sierra para seguir rectos y, en la siguiente trifurcación, bajar a la derecha. Así cruzaremos el Barranco del Chorrillo, que nos acompañará a nuestra izquierda.
Viejos olivos junto al camino.
El camino es muy cómodo, entre almendros y olivos. Al fondo vemos la Loma de Planes, a la que nos dirige la excursión. Antes cruzaremos la vía pecuaria del Cordel de las Pocicas y Cuevas de la Excomunión (¡qué bonito topónimo!). Aquí conectamos con el PR-MU 73 Sierra del Águila (también es un Itinerario Ecoturístico), que realicé hace unos años. Lo tomaremos y soltaremos alguna que otra vez durante nuestro recorrido de hoy. En este punto sólo lo seguimos unos metros, pues en una bifurcación el PR sigue a la derecha, junto a la sierra que le da nombre, mientras nosotros descendemos por la izquierda, buscando la citada Loma de Planes.
Entre pinos, pequeños cultivos de cereales y viejos almendros, nos pegamos a la base de la loma, subiendo y bajando muy cómodamente. Tras los bancales, a nuestra derecha nos asomamos a la profunda Rambla de Cerborosa (o de la Cerverosa). En la siguiente bifurcación escogemos bajar a la derecha, hacia una descuidada caseta de labor, donde encontramos señales de PR que no están homologadas a día de hoy. En unos metros caeremos definitivamente en La Cerborosa.
Barranco del Mulo.
Aquí conectamos, de nuevo, con el verdadero PR-MU 73, aunque lo volvemos a soltar, pues el mismo acompaña a la rambla por una senda paralela, mientras que nosotros vamos a caminar por su cauce. Es muy divertido ir sorteando piedras, rocas, pequeñas pozas, etc. Son 200 metros hasta reunirnos de nuevo con el PR, que finalmente transita por el lecho.
En breve llegaremos al mayor atractivo de la ruta. El PR sale de la rambla por una senda a la derecha, pero siguiend aquélla unos 300 metros llegamos a un cortado rocoso llamado "El Saltaor". En efecto, es un pequeño precipicio bien merece dedicarle diez minutos de ida y vuelta para asomarnos y contemplar desde la ventana que se abre entre sus paredes. El día, gris y a punto de lluvia, otorga al momento y lugar cierto sobrecogimiento.
Tras las fotos, retornamos al punto donde citaba la senda de salida de la rambla para tomarla. De nuevo andamos por el PR, pasando por un cartel sobre la Chova Piquirroja, vecina de estos parajes.
"El Saltaor".
Llegados al Barranco del Arco, el PR se va a la izquierda buscando El Rellano, pedanía molinense donde comienza más de un PR e incluso pasa uno de los Caminos de la Cruz de Caravaca (el del Lignum Crucis, que parte de Granja Rocamora, en Alicante).
Nosotros cruzamos el barranco y subimos hacia la derecha. Se le llama del Arco porque aquí hubo un manantial y una fuente, hoy extintos, del que partía un acueducto hoy casi totalmente perdido.
Tras una prolongada pendiente llegamos a unos desolados cultivos de almendros, de los que sólo queda el esqueleto. Es el resultado desolador de la despoblación sufrida por el medio rural a mediados del siglo XX.
Alcanzamos los restos de una casa en ruinas desde donde contemplamos las sierras del Águila y La Pila, y bajamos sin camino definido por las terrazas de almendros hacia el Barranco del Mulo, bajando con él a la derecha. Nuevamente estamos en el PR, y de nuevo se hace divertido el caminar entre rocas, juncos, destrepando algún salto sin dificultad y admirados de las paredes y la vegetación cerrada que tanto contrasta con las tierras de secano de esta parte de solana del Parque Regional Sierra de la Pila.
Esqueleto.
En unos minutos reconoceremos el punto desde donde bajamos anteriormente, y que retomaremos para volver a La Garapacha. Así, volveremos a recorrer parte la Cerborosa hasta salir de la misma por el camino que sube junto a la Loma de Planes, regresando sobre nuestros pasos hasta la pedanía fortunera, que a plena luz muestra detalles que pasamos por alto al comienzo de la excursión.
Ya en la plaza veo abierta la ermita. Dos vecinas están preparando el Belén, y me permiten ver su interior. Es sobria y de paredes blancas, sin demasiados excesos y con un coqueto coro sobre la entrada al que se accede por una vistosa escalera de caracol. Está dedicada la Virgen del Carmen, patrona de La Garapacha.
El bar social, junto a la iglesia, está cerrado. Al parecer abre a mediodía, pero aún son las 11 y debo irme. Queda pendiente para otro día tomar allí un buen café o un mejor aperitivo.


FICHA TÉCNICA:
FECHA DE REALIZACIÓN: 15 de diciembre de 2016.
RECORRIDO: La Garapacha (Fortuna)-Barranco del Chorrillo-Cordel de las Pocicas y Cueva de la Excomunión-Loma de Planes-Rambla de la Cerborosa-Barranco del Mulo-Barranco del Arco-Barranco del Mulo-Rambla de la Cerborosa-Loma de Planes-Cordel de las Pocicas y Cueva de la Excomunión-Barranco del Chorrillo-La Garapacha (Fortuna).
DISTANCIA TOTAL: 11 kms. (aproximadamente).
TIEMPO: 2 horas y media.
DESNIVEL: 250 m. (aproximadamente).
DIFICULTAD: Baja.
DE INTERÉS: La Garapacha, puramente rural; los viejos huertos de almendros y olivos; la diversión al caminar por los lechos de la Cerborosa y el Mulo; El Saltaor, digno de ser visitado.
MÁS INFORMACIÓN: Libro "Sierra de la Pila. Excursiones a pie y en bicicleta". Quijada Guillamón, Héctor M.; Lucas Miñano, José Antonio (Natursport, 2003); Mapa de la Sierra de la Pila.


La Sierra del Águila desde las ruinas de una vieja casa.
Pequeño salto en el Barranco del Mulo.
Fachada encalada en La Garapacha.

domingo, 11 de diciembre de 2016

PR-MU 102 Sendero del Cerro de la Selva (Zarzadilla de Totana)

Saliendo de Zarzadilla de Totana.
El senderismo es una fuente permanente de satisfacciones; no sólo le hace disfrutar a uno con nuevas rutas por lugares aún no recorridos, sino que al volver a una previamente realizada ésta le regala una nueva oportunidad para vivirla desde otra perspectiva.
Me explico: en septiembre de 2015 fui a Zarzadilla de Totana para hacer el recién estrenado PR-MU 102 Sendero del Cerro de la Selva. Entonces ya me pareció una ruta espectacular, pero hoy, 11 de diciembre de 2016, lucía con un esplendor casi inmaculado gracias a las últimas lluvias.
Fieles a mi particular gusto por comenzar bien tempranito, comenzábamos la excursión pocos minutos después de las 8:00 h. desde el lavadero restaurado. La salida de Zarzadilla se hace ascendiendo levemente hacia el Norte, en dirección a unas granjas, viejos corrales y campos de almendros. Las primeras luces del día imprimen en la Sierra de Pedro Ponce un dorado mágico.
Vamos subiendo el viejo camino, cada vez más pronunciado, que desemboca en el Collado del Cabezo del Azabache, reconocible por un edificio blanco de servicio de aguas.
Es tras éste donde nos internamos en la sierra. A los pocos metros somos literalmente engullidos por ella. La senda es una verdadera preciosidad, y a pesar de lo pisada que está, según el libro Sierra de Pedro Ponce. La montaña olvidada (Moya Sáez, Juan Antonio. Natursport, 2006), hasta hace bien poco estaba bastante perdida y ha sido recuperada. Aprovecho para recomendar esta publicación que aporta datos, información, curiosidades y conocimiento de la zona, así como diez rutas a pie con Zarzadilla de Totana como epicentro.
Vistas al Sur a media subida.
La senda no tarda en incrementar su pendiente y en poco tiempo ganamos altitud suficiente para contemplar las preciosas vistas que quedan a nuestras espaldas, ornamentadas con una bruma que bien parece un mar de nubes. Este segundo tramo es el de mayor exigencia física, recompensada por el bosque por el que transcurre, las vistas referidas del paisaje lejano, así como las de Los Janjorros, nombre que reciben los impresionantes escarpes rocosos que quedan a nuestra derecha, al otro lado del barranco, y a los que nos acabaremos aproximando una vez alcanzada la pista forestal, para la que aún nos queda un buen trecho de subida que no tiene desperdicio.
Siguiendo a la derecha por la pista forestal llegamos al Collado del Sudador, lugar donde damos las primeras vistas a la vertiente Norte gracias a la apertura entre la Sierra del Cambrón y La Selva. Seguimos caminando, y conforme nos elevamos se amplía la visión ante nosotros. Si las vistas dadas a la vertiente Sur antes de alcanzar el Collado del Sudador eran inmensas, las que se nos presentan ahora nada tienen que envidiar.
Sendero de subida en el Collado del Sudador.
A pesar de todo, esta preciosa ruta guarda aún alguna que otra sorpresa. La primera de ellas es la entrada a la mina del Rincón del Gato, que parece llamarnos a explorar las entrañas de la sierra. Al parecer la galería es bastante profunda, y la bajada, con cómodos peldaños tallados en la roca, hacen pensar que una incursión en la misma no sería descabellado. En todo caso, deberá quedar para otra ocasión.
Estamos cerca del Collado del Gayubal, llamado así porque la zona acoge en abundancia una planta llamada gayuba. Justo antes de alcanzarlo llegamos al contador, un estrecho rocoso que era utilizado por los pastores para contar las cabezas de sus rebaños, ya que al pasar por él debían hacerlo de uno en uno.
En este lugar visualizamos las antenas y la garita situadas en la cima, punto final de nuestro recorrido. En este último kilómetro, casi sin desnivel, podemos contemplar las numerosas sierras de Sur a Este, destacando Sierra Espuña, Carrascoy, Columbares, etc. También es fácil distinguir Pliego y Mula. Ya desde el vértice geodésico vemos Bullas, así como algunas de las diputaciones de las llamadas tierras altas de Lorca: Avilés, La Paca y Doña Inés.
Tras el descanso y la foto de rigor, toca volver a Zarzadilla de Totana desandando nuestros pasos. La vuelta, en efecto, la realizamos por el mismo lugar que la ida. El descenso resulta divertido, con más de un resbalón, y llegamos al lavadero en la mitad del tiempo invertido en subir.
Acabamos de hacer una de las rutas de senderismo más bonitas de las realizadas por el grupo hasta ahora. La Región de Murcia no deja de sorprendernos con lugares recónditos, casi desconocidos, pero inmensamente bellos. Lorca, en su límite con Mula y Aledo, acoge este sendero de obligado recorrido para los amantes del senderismo murciano.

FICHA TÉCNICA:
FECHA DE REALIZACIÓN: 11 de diciembre de 2016.
RECORRIDO: Zarzadilla de Totana-Collado del Azabache-Collado del Sudador-Collado del Gayubal-Cima de La Selva.
DISTANCIA TOTAL: 13'8 kms. (aproximadamente).
TIEMPO: 3 horas y media.
DESNIVEL: 635 m. (aproximadamente).
DIFICULTAD: Media (por el desnivel acumulado).
DE INTERÉS: El lavadero y jardín de Zarzadilla de Totanao; el Sendero del Cerro de la Selva, en su totalidad; las vistas que vamos obteniendo a cada vertiente conforme ascendemos; la entrada a las minas del Rincón del Gato; el contador del paso rocoso.
MÁS INFORMACIÓN: Folleto de la ruta; Ruta 1 del libro Sierra de Pedro Ponce. La montaña olvidada (Moya Sáez, Juan Antonio. Natursport, 2006) (puedes comprarlo aquí). Wikiloc.

Mirando al Norte.
Los Janjorros, bellos escarpes rocosos.
Mula y Pliego yacen en el lecho de la enorme llanura que vemos al Este, unos metros antes de alcanzar la Cima de La Selva.

lunes, 5 de diciembre de 2016

PR-MU 16 Venta del Pino-Hoya Lóbrega (Cehegín)

Paso del Lobo (la foto es de otro día)
Aunque esta ruta transcurre por el municipio de Cehegín, se accede desde Bullas por la carretera que va desde el polígono industrial hacia Bodegas Lavia. Al final del asfalto, en una bifurcación que tomamos a la derecha, aparcamos en el rellano de un camino que sale a la izquierda. Aunque hoy deshomologado, el PR-MU 16 comenzaba en este punto exacto.
Una lluvia fría nos esperaba, así que hemos decidido avanzar un kilómetro más con el coche, llegando a un cruce múltiple, justo antes de una desvencijada área recreativa. Desde aquí, ahora sí, nos ponemos el chubasquero y comenzamos a caminar.
Tras 15 minutos de camino llegamos a la Senda de la Hoya Lóbrega, que nos va a subir decididamente por la densa Sierra de Lavia. Para quien lo desconozca, este sendero es uno de los más bellos que he tenido el placer de caminar por la Región de Murcia, y ya llevo unos cuantos. Es la cuarta vez que hago este recorrido, y cada vez ha sido mejor que la anterior. Tengo la impresión que la de hoy es insuperable: a las lluvias del día anterior se suma la que nos está calando hoy, y tanta humedad imprime al ambiente un impresionante aroma que nada tiene que ver con nuestro clima habitual.
La bruma, que oprime el paisaje, cae sobre nosotros hasta hacerse tangible: la lluvia nos cala, pero casi tocamos las nubes. Lo único malo es que no podemos ver, al otro lado del Barranco de la Umbría Lóbrega, los espectaculares Cuchillos de Lavia. Esto nos obligará a volver en otra ocasión para contemplarlos.
Valle del Aceniche desde la pista (la foto es de otro día)
Ascendemos cómodamente, gozando al caminar bajo el agua. Todo resplandece de pura frescura y limpieza. Tras una prolongada subida, una breve tregua para volver a ascender hasta llegar al inconfundible Paso del Lobo: una gran roca con forma de cabeza de lobo aullando a los cielos.
A partir de aquí el camino es prácticamente llano. Apenas llevaremos 3 kilómetros desde que dejáramos el coche, y en unos metros la senda se desviará a la izquierda para cruzar el barranco que venimos acompañando casi desde el inicio. Al otro lado nos incorporamos a una vieja pista forestal que seguimos a la derecha. Estamos llegando a Hoya Lóbrega, un precioso paraje en el que reina la tranquilidad, el sosiego. Un lugar aparentemente olvidado que transmite calma.
A pesar de lo cerrado del tiempo, seguimos avanzando unos cientos de metros para buscar el balcón que da vistas al Valle del Aceniche, zona de viñedos entre Bullas y Avilés que merece una visita a pie, en bici o incluso en coche.
Caminando por Hoya Lóbrega, ya de regreso
Lo cierto es que este PR conectaba inicialmente Venta del Pino con el Paraje del Aceniche, pero esta parte acabó deshomologada antes incluso que la que hemos realizado, dado lo cerrado y complicado de algunos pasos: hay que salvar un dique de contención, bajar por un barranco, y la maleza crece incontenible en estos lugares.
Insisto en recomendar esta ruta, es preciosa, transita una senda de mucha vegetación y, si se queda corta (ida y vuelta son 10 kilómetros) se puede continuar por la pista forestal un buen rato, o desviarnos a la derecha hacia esta otra ruta (también muy recomendable): Ruta de los Ceperos, que parte de Coy (Lorca).
Un sinfín de posibilidades, sin olvidar que la que tratamos aquí es una verdadera perla del senderismo murciano.
La vuelta la realizamos por el mismo camino, lo que supone toda una delicia. Rematamos la jornada almorzando en el Bar Mediodía, en Bullas, donde nos dimos un significativo homenaje a base de embutido, vino y níscalos de la tierra, jamón, habas y demás reconstituyentes. Para repetir.

FICHA TÉCNICA:
FECHA DE REALIZACIÓN: 4 de diciembre de 2016.
RECORRIDO: Venta del Pino-Senda de la Hoya Lóbrega-Paso del Lobo-Camino de Hoya Lóbrega-Hoya Lóbrega.
DISTANCIA TOTAL: 10 kms. (aproximadamente).
TIEMPO: 2 horas.
DESNIVEL: 230 m. (aproximadamente).
DIFICULTAD: Baja.
DE INTERÉS: Los viñedos y almendros de camino al inicio de la ruta, así como los que atravesamos de camino al sendero de subida; la densidad vegetal de la Sierra de Lavia; el Paso del Lobo; aunque no los vimos por la bruma, los Cuchillos de Lavia, al otro lado del barranco; Hoya Lóbrega, un paraje mágico.
MÁS INFORMACIÓN: 'Región de Murcia I. Red de senderos de Pequeño Recorrido (PR-MU)'. Lorente Jara, Juan de la Cruz; Ortiz Martínez, Ángel (Natursport, 2006).

sábado, 3 de diciembre de 2016

Gran ruta del río Segura. Etapa 2: La Toba-La Donal

Todavía es de noche, pero tras diez horas acostado no aguanto un minuto más dentro de la tienda. La gran condensación en el interior, a pesar de haber dormido con la mosquitera cerrada y la puerta entreabierta, es ya insoportable. Recojo con la paciencia que requiere mi inexperiencia en estas lides y, amaneciendo, redescubro visualmente el inmenso panorama natural que me rodea.
Cola del embalse de Anchuricas
Es hora de caminar. La jornada de hoy tiene un final indeterminado. Hasta Yeste hay unos 45 kilómetros, demasiados para la carga que llevo a la espalda, así que el plan es hacer noche en el Camping Río Segura, unos 19 kilómetros antes de llegar al bello pueblo albaceteño. Y es que hoy abandonaremos Andalucía y su provincia de Jaén para entrar en Castilla La Mancha.
Muy pronto llego al encantador Embalse de Anchuricas, a los pies de majestuosas sierras, elevadas y profundas a un tiempo, y que llaman a uno a recorrerlas una y otra vez. La propuesta de realizar esta ruta por interior, que descarté por los motivos expuestos en la presentación, me hubiera llevado por la otra vertiente del pantano, a media altura, hasta alcanzar Miller. Más dura y con mayor probabilidad de perderme, pero sin duda mucho más bonita que andar por carretera.
Lo cierto es que aquí estoy, y la innegable belleza que me rodea hace que ésta no sea, en absoluto, una mala opción. Una hora entera acompañando al 'Anchuricas' hasta ver la presa en un paseo delicioso.
Las vistas en esta etapa son espectaculares
Desafortunadamente, el bar Chacón, al que estaba deseando llegar para desayunar y tomar un café, está cerrado. Lo curioso es que ni siquiera sé si abría más tarde, ya que el vecino al que pregunté no supo darme razón. "En fin, tendrá que ser en Las Juntas", me digo, ingenuamente.
El siguiente caserío es El Parralejo, y ya llevo un rato viendo a la derecha unas impresionantes cuevas en unos calares: son Los Covarrones, en el Calar de las Pilillas. Puro espectáculo.
En cambio, me he introducido en plena comarca olivera, y gradualmente he pasado de ver olivos aislados a estar rodeado casi exclusivamente de ellos. Es llamativo ver el grado de pendiente en el que muchos se encuentran, hasta el punto de preguntarme cómo los cuidarán, podarán y recolectarán sin descalabrarse al hacerlo.
Miller se asoma en lo alto, al otro lado del río. Verlo hace que me arrepienta cada vez más de no haber escogido la alternativa difícil, que me hubiera llevado allí. Otra vez será. A cambio, la curiosa Fuente de los Cuatro Caños, aunque cargada de pintadas infames, nos permite refrescarnos y cargar agua.
Los Covarrones en el Calar de las Pilillas
Cuando por fin llego a Las Juntas, un rato después, descubro consternado que no es un pueblo, sino un paraje y cruce de caminos donde el río Zumeta se une al Segura. Mi gozo en un pozo: el café tendrá que esperar.
El aspecto del lugar es decadente: la caseta de información que hay al otro lado del río está cerrada, al parecer hace bastante tiempo. Las papeleras, casi vacías, son ignoradas por los despreciables que arrojan basura y desperdicios por doquier. Aun así estoy lo suficientemente cansado para parar unos minutos y comer unas pasas, pero siento una extraña soledad y desasosiego.
Empieza a hacer calor. Calculo que llevaré la mitad del recorrido previsto. Camino despacio, disfrutando del paisaje, sin prisas. Pero reconozco que éste no es mi ritmo, y me doy cuenta que, si voy demasiado lento, me aburro y mi cuerpo sufre más. Además, el entorno ha cambiado considerablemente, como si en lugar de estar llegando a Albacete estuviera entrando en Murcia. No es que pierda atractivo, pero a este paisaje estoy muy acostumbrado. Es momento de apretar el paso.
El río, siempre abajo a nuestra derecha, es el límite provincial entre Jaén (Andalucía) y Albacete (Castilla La Mancha), de modo que seguimos por tierras andaluzas hasta alcanzar Parolix (Parolís en los mapas), primer pueblo manchego que pisamos, abandonando de paso el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
A un kilómetro de la salida de Parolix encuentro, por fin, un restaurante: Bahía del Río Segura (también tienen alojamientos rurales). Teniendo en cuenta que son casi las 13:30 y no he comido más que unas tristes pasas, podéis imaginar mi emoción. La dueña, una venerable señora, me prepara un generoso plato combinado, agua fresca y un café por 10 €. Algo caro, pero aceptable.
El agua, muy presente durante todo el recorrido.
Con las baterías cargadas sigo la marcha. Tras un breve túnel y el desvío a Chorreones arribo a La Donal (Ladonar en el mapa de Instituto Geográfico Nacional). Estoy a menos de dos kilómetros del camping.
Sin embargo está cerrado. No me lo puedo creer. Llamo al teléfono del cartel que hay a la entrada y me confirma la chica que los lunes fuera de temporada está cerrado. No obstante se ofrece a abrirme en caso de necesidad (aunque está en Yeste, a unos 20 kilómetros), aunque me da dos posibilidades: una casa rural muy cerca del camping o dormir en una pensión en La Donal. Ésta la había visto al pasar, pero al no ver un alma en toda la aldea la di por cerrada.
Finalmente será aquí, en la Pensión La Sierra, donde Concha y su marido me atienden con toda amabilidad. La habitación no es más que un par de camas, aire acondicionado, un baño comunitario, y ya está. No necesito más.
Concha me prepara para cenar una crema de verduras, y para desayuno café y tostadas.

FICHA TÉCNICA:
FECHA DE REALIZACIÓN: 17 de octubre de 2016.
RECORRIDO: La Toba-El Parralejo-Las Juntas-Parolix-La Donal.
DISTANCIA TOTAL: 25 kms. (aproximadamente).
TIEMPO: 7 horas.
DESNIVEL: ---
DIFICULTAD: Baja.
DE INTERÉS: El embalse de Anchuricas; las impresionantes sierras que nos abrazan hasta Las Juntas; los pequeños caseríos, de una tranquilidad terapéutica.
MÁS INFORMACIÓN: 'Excursiones por el río Segura y sus afluentes. Primera parte'. Ortiz Martínez, Ángel; Giménez Martínez, Lázaro (Ed. Natursport, 2000); 'La gran ruta del río Segura'. Tárraga Poveda, José (Coleccionable por fascículos con La Opinión, 2007).

domingo, 13 de noviembre de 2016

Sendero Collado Madera, Piedra Lisa y Cañada de Pliego (Ricote)

A menudo me resulta muy difícil elegir qué excursión va a ser la próxima que voy a realizar. Entre las numerosas guías por diversas comarcas, municipios y/o sierras debo hacer una criba previa, descartar dolorosamente todas excepto una, de la que acabaré seleccionando la escogida.
Doble casa forestal de Cuesta Alta
Teniendo en cuenta que desde febrero no venía a la zona, decidí volver a la Sierra de Ricote, y en menos de una semana hice, en dos salidas, tres de las rutas que componen el libro 'Rutas por las Sierras de Ricote y del Oro', firmado por Héctor Manuel Quijada Guillamón y Jesús Castaño Molina, editado por Natursport en 2014. Debo detenerme en esta publicación por el riquísimo contenido de la misma, no sólo por las rutas propuestas (hasta 17, nada menos), sino por los trabajos de documentación que la completan: entorno natural, medio físico, flora, fauna, historia, etc. Aquí se habla con veneración de estas sierras hermanas.
Así que el 2 de noviembre cogí el coche y a las 6 de la mañana puse rumbo al punto de inicio. Las elegidas fueron dos rutas: la número 4 ('Por el sendero del Collado de la Madera y la Cañada de Pliego') y la 3 ('Paseo por la Peña Lisa y la cabecera del Ambroz'). En total unos 25 kilómetros para una mañana de vacaciones muy gratificante.
El 75% del recorrido pisa el PR-MU 47 y el PR-MU 47.1 Sendero del Collado de la Madera, que ya conocía. Esto no restaba ilusión, pues hacía ya 3 años y la recordaba muy bonita.
Me encanta comenzar a caminar cuando rompe el alba. Sobre las 7:30 aparqué junto a una casa, muy cerca de la vieja casa forestal de Cuesta Alta, donde empieza el PR. El inicio es una leve ascensión por sendero que muy pronto sale del bosque cerrado para elevarnos a través de un cómodo piso de mampostería con unos balcones que ofrecen un paisaje soberbio: la Sierra del Oro en primer término, dorada con los primeros rayos de sol; a su izquierda se abre y profundiza casi sin límites: el Almorchón, las sierras de la Palera y el Molino, Calasparra, Moratalla, Cehegín... Todo queda a nuestro alcance visual. Entonces me acuerdo: ¡Joder, he vuelto a olvidar los prismáticos en casa!
Bruma y montañas en el Valle de Ricote
Ganamos altitud progresivamente y sin esfuerzo. Bordeamos un cabezo del que llama la atención la vieja caseta que lo corona y que aparece topografiado en el mapa como una antigua garita de vigilancia.
Llegamos a una bifurcación, girando a la izquierda (en unas horas regresaremos por la que sale a la derecha). Aquí se pronuncia la subida, aunque es un tramo corto. Pronto alcanzamos el Collado de la Madera y la senda pasa por un pasillo entre rocas, a modo de puerta, pues rebasadas éstas, cambiamos de vertiente y, a nuestra izquierda, una hermosa visión de diversas cumbres en el Valle de Ricote alegran el alma. La bruma y la luz de un astro aún bajo otorgan a la escena una impagable sensación onírica.
Empieza el descenso. Al frente destaca la pared de Piedra Lisa, a la que la senda parece apuntar directamente. De nuevo nos internamos en una zona de bosque. La humedad confiere a la vegetación y al suelo tonos oscuros. Seguimos bajando hasta casi hundirnos en la base misma de esta parte de la sierra.
En el punto en el que el PR gira a la derecha y hacia arriba es donde conectamos la otra ruta de hoy: 'Paseo por Peña Lisa y cabecera del Ambroz'. Para ello seguimos la dirección que traíamos, bajando a las profundidades del sendero. Es éste un lugar precioso, con una buena perspectiva de Peña Lisa. La senda, después de zigzaguear brevemente, gira a la izquierda para salir a la pista forestal que viene de la carretera y que lleva al repetidor de televisión de Los Almeces, cumbre de la Sierra de Ricote. Ya incorporados al ancho camino (PR-MU 10 Barranco del Pozo) lo acompañamos por un kilómetro y medio aproximadamente, pasando bajo la imponente pared de Piedra Lisa (zona de escalada). Más arriba recuperamos el trazado y la ruta principal de hoy.
Piedra Lisa desde la pista forestal
Algo más adelante llegamos al Collado Linuesa, un cruce de caminos donde abandonaremos el PR-MU 47 y PR-MU 47.1 por un buen rato. A la izquierda se sube, por asfalto, al pico de Los Almeces; recto, tras un aljibe, va el PR; a la izquierda baja la pista forestal que traemos, por donde habremos de continuar, pero vamos a desviarnos por un camino que asciende a la derecha y, en unos 700 metros, nos sube a la garita forestal de vigilancia de incendios. Nunca había subido, y las vistas desde allá arriba son inconmensurables. En realidad se ve la misma vertiente que cuando empezamos la ruta, pero sin nada que nos entorpezca la visión: el Noroeste con todas sus cadenas montañosas al fondo y a nuestros pies los Llanos del Cagitán de Mula, extensísimos campos de cultivo cuya visión en Primavera debe sobrecoger los sentidos.
Vistas de los Llanos del Cagitán y Noroeste, desde la garita
Tras la parada para la contemplación, la reposición de fuerzas y el descanso retrocedo hasta volver al collado. Espera un buen tramo de pista forestal hasta el Collado del Moro, donde seguimos a la derecha otros 2 kilómetros hasta el Puerto del Caballo. Alcanzado un aljibe viene una curva a la derecha y de ella sale, también a la derecha, un caminito que baja a las entrañas del bosque. Es la Cañada de Pliego, muy divertida de transitar. No hay pérdida para seguirla durante unos 3 kilómetros hasta desembocar en un camino, tomarlo a la derecha para ascender en unos metros y retomar el PR-MU 47.1.
Sólo queda seguirlo unos cuantos kilómetros hasta desembocar en la bifurcación citada más arriba. En este trayecto predomina el camino ancho, siendo la parte menos vistosa de la jornada, si bien no carece de interés, dado que pasamos por la línea fronteriza entre monte y campos de cultivo, almendros, etc. Casi llegando al coche, tras una curva, unos muflones salen huyendo al sentir mi presencia. Sólo he dispuesto de unos segundos para verlos, pero siempre es un placer hacerlo, y es la primera vez que me encuentro con ellos en esta sierra.
En diez minutos llegaré al coche, plenamente satisfecho de la jornada de hoy.

FICHA TÉCNICA:
FECHA REALIZACIÓN: 2 de noviembre de 2016.
RECORRIDO: Casa forestal Cuesta Alta-Sendero del Collado de la Madera-Piedra Lisa-Garita de vigilancia-Collado Linuesa-Collado del Moro-Puerto del Caballo-Cañada de Pliego-Las Majadas-Camino del Lentiscar-Umbría de Peña Negra (circular).
DISTANCIA TOTAL: 25 kilómetros (aprox.).
TIEMPO: 4'5 horas.
DESNIVEL: 800 m. (aprox.).
DIFICULTAD: Baja.
INTERESANTE: La ruinosa pero elegante casa forestal de Cuesta Alta; el sendero del Collado de la Madera, tanto por sus tramos de bosque como por las vistas que ofrece; Piedra Lisa; las grandiosas vistas desde la garita de vigilancia; el camino por la Cañada de Pliego.
RECOMENDACIONES: Llevar agua y algo de comida (fruta, frutos secos, barritas o un bocadillo). Evitar los meses de mayor insolación.
MÁS INFORMACIÓN: Natursport (tienda online)aquí tenéis en pdf varias de las rutas que aparecen en el libro. La que reseñamos en este post está entre las páginas 31 a 33.

Aljibe en el Puerto del Caballo
Otoño
Sendero bajo la pared de Piedra Lisa